En una época que abundan los gurús, los maestros “espirituales”, los guías religiosos, los charlatanes y falsos profetas, es hora de poner un poco de cordura en todo este asunto. Hemos sido programados para creer en algo externo a nosotros, se nos ha adoctrinado para mirar siempre hacia afuera, para seguir organizaciones religiosas, creencias impuestas por nuestra cultura o por el pastor de turno. Hay un gran motivo para haber creado todo esto y no es otro que el de la manipulación de la consciencia. Se nos ha engañado haciéndonos creer que el “salvador” es alguien ajeno a nosotros, algo exterior, una entidad divina o superior que “elige” el destino de cada persona, pero esto no son más que falacias y mentiras malintencionadas. Nadie nos va a salvar de nuestros propios pensamientos, sentimientos y acciones, excepto nosotros mismos. No va a haber una “segunda venida” de ningún profeta, según las creencias de cada religión. Todo lo relacionado con la llegada de algún profeta, es parte de la agenda de la Élite Sionista y su Nuevo Orden Mundial, que consiste en proclamar la llegada del nuevo “mesías” para establecer la nueva religión, el New Age, y así juntar todas las religiones en una sola, bajo el lema de que han sido malinterpretadas. La única verdad es que no existe algo superior ni inferior a nosotros, que todos somos diferentes expresiones de una misma consciencia universal y que existe una energía o inteligencia superior, que subyace a todas las cosas, a todas las personas y que nos conecta unos con otros. Unos llaman esta energía amor incondicional, otros Dios y otros Universo. Llámenlo como quieran, son simplemente diferentes maneras de referirse a lo mismo. Las verdaderas enseñanzas de todos los profetas están basadas en la verdad interior y en que cada uno debe recorrer su propio camino hacia la libertad, la verdad y el amor, y no seguir a otros que han utilizado sus propios métodos para llegar hasta ahí pero que no tienen por qué ser los mismos para todo el mundo, pues todos somos únicos y originales y no hay razón por la cual debamos copiar e imitar lo que han hecho otras personas. Eso no significa que otras personas, maestros o profetas puedan servirnos de inspiración; significa, que en vez de ir a “confesarnos” por nuestros “pecados” deberíamos tomar responsabilidad y consciencia de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones y recorrer nuestro propio camino, pues como se suele decir: “Todos los caminos llevan a Roma”, pero no hay un solo camino para llegar a él, sino tantos caminos como personas en este mundo. Excepcional el discurso de Jiddu Krishnamurti en relación a este tema, gran sabio, filósofo y maestro espiritual indio, que se salió de la secta de Helena Blavatsky, Alice Bailey y otras “sacerdotisas” que quisieron erigirle como el “profeta” de la Nueva Era de Acuario, según las creencias místicas y paganas de la Élite gobernante.
La Orden de la Estrella de Oriente fue fundada en 1911 para proclamar el advenimiento del Instructor del Mundo y Krishnamurti fue designado máximo dirigente. El 3 de agosto de 1929, día de la apertura del Campamento Anual en Ommen, Holanda, Krishnamurti disolvió la Orden ante tres mil miembros. Este es el texto completo del discurso que pronunció en aquella ocasión.


